La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel, de origen autoinmune, caracterizada por la aparición de placas eritematosas y descamativas. Aunque su causa no está completamente definida, se sabe que participan factores genéticos, inmunológicos y ambientales. Entre estos últimos, la alimentación se ha convertido en un campo de interés creciente, no solo como modulador de los brotes, sino también como apoyo en la reducción de la inflamación sistémica asociada a la enfermedad.
Este artículo explora el vínculo entre dieta y psoriasis, los mecanismos implicados y los patrones alimentarios que podrían beneficiar a pacientes con esta condición.
Inflamación sistémica: el puente entre dieta y piel
La psoriasis no es únicamente una enfermedad cutánea. Los pacientes presentan mayor riesgo de:
- síndrome metabólico,
- resistencia a la insulina,
- obesidad,
- enfermedad cardiovascular,
- alteraciones hepáticas.
Estos procesos comparten un elemento común: la inflamación crónica de bajo grado. La dieta puede influir notablemente en este componente, favoreciendo o disminuyendo la respuesta inflamatoria.
Alimentos que pueden agravar la psoriasis
No existe una “lista universal” válida para todos los pacientes, pero algunos alimentos han mostrado relación con un aumento de inflamación o exacerbación de síntomas en un número significativo de casos.
Alcohol
El consumo de alcohol se asocia con mayor frecuencia e intensidad de brotes. Además, puede disminuir la respuesta terapéutica a medicamentos.
Azúcares refinados
La alta disponibilidad de glucosa incrementa el estrés oxidativo y promueve vías inflamatorias asociadas a la resistencia a la insulina.
Grasas trans y ultraprocesados
Frituras, bollería industrial y alimentos ricos en aceites refinados favorecen la inflamación y alteran la composición lipídica celular.
Gluten (en pacientes sensibles)
En personas con enfermedad celíaca o sensibilidad al gluten no celíaca puede existir un empeoramiento de la psoriasis. En otros pacientes el efecto es menos consistente.
Lácteos enteros
Algunos reportes clínicos describen disminución de síntomas tras reducir lácteos, aunque la evidencia es aún heterogénea.
Alimentos y nutrientes con posible efecto protector
Diversos nutrientes pueden modular el sistema inmunológico y la inflamación.
Omega-3 (EPA y DHA)
Presentes en pescado azul (salmón, sardina, caballa), nueces y semillas de lino. Disminuyen mediadores inflamatorios derivados del ácido araquidónico.
Antioxidantes
Frutas y verduras ricas en flavonoides, vitamina C, polifenoles y carotenoides protegen del estrés oxidativo y apoyan la modulación inmunitaria.
Vitamina D
Tiene efectos inmunoreguladores y se ha utilizado tópicamente en psoriasis. La deficiencia es común en esta población. Fuentes: pescado graso, huevo y exposición solar adecuada.
Fibra
Mejora la salud intestinal y contribuye a una microbiota más equilibrada, relevante en condiciones inflamatorias.
Aceite de oliva virgen extra
Fuente de polifenoles antiinflamatorios y grasas monoinsaturadas beneficiosas.
Microbiota intestinal y psoriasis
La relación entre intestino y piel se ha fortalecido en los últimos años. La microbiota intestinal puede influir en procesos inmunológicos sistémicos que impactan enfermedades cutáneas. Alteraciones en la composición microbiana se han observado en pacientes con psoriasis, con menor diversidad y cambios en especies productoras de ácidos grasos de cadena corta.
Dietas ricas en fibra, legumbres, frutas y vegetales contribuyen a mejorar la diversidad de la microbiota, favoreciendo un entorno menos inflamatorio.
Control del peso corporal
La obesidad es un factor agravante en la psoriasis. El tejido adiposo actúa como órgano endocrino liberando citoquinas proinflamatorias. La reducción de peso mediante dieta equilibrada y actividad física puede:
- disminuir la gravedad del cuadro cutáneo,
- mejorar la respuesta a tratamientos,
- reducir el riesgo de comorbilidades.
Patrones dietéticos útiles
Más que listas rígidas, los estudios sugieren que ciertos patrones alimentarios son beneficiosos:
Dieta Mediterránea
Rica en aceite de oliva, vegetales, pescado, cereales integrales y baja en carnes procesadas. Presenta evidencia consistente en reducción de marcadores inflamatorios.
Dietas hipocalóricas controladas
En pacientes con exceso de peso muestran mejora clínica significativa.
Enfoques antiinflamatorios
Incluyen alimentos integrales, especias como cúrcuma, jengibre y reducción de ultraprocesados.
Suplementación: posibles herramientas
Algunos suplementos estudiados en psoriasis son:
- omega-3 (EPA/DHA),
- vitamina D,
- probióticos,
- curcumina,
- zinc.
El beneficio depende del caso individual y es recomendable supervisión profesional para evitar interacciones con tratamientos farmacológicos.
Consideración importante: individualización
La psoriasis es heterogénea y no todos los pacientes responden igual a los mismos estímulos dietéticos. La personalización del abordaje es clave, y el bienestar del paciente no depende de la prohibición estricta, sino del equilibrio y la observación clínica.
Conclusión
La alimentación puede desempeñar un papel relevante en la evolución de la psoriasis al modular la inflamación sistémica, el metabolismo, la microbiota y el peso corporal. Aunque la dieta no sustituye el tratamiento médico, sí puede complementarlo de forma significativa. Integrar alimentos antiinflamatorios, favorecer patrones mediterráneos y reducir el exceso de azúcares, alcohol y ultraprocesados forma parte de una estrategia sólida para mejorar la calidad de vida del paciente con psoriasis.
