El gluten es un conjunto de proteínas presente en cereales como el trigo, la cebada y el centeno. Tradicionalmente se ha asociado su impacto negativo a trastornos digestivos, especialmente a la enfermedad celíaca. Sin embargo, en las últimas décadas, la investigación científica ha ampliado el foco hacia otros sistemas del organismo, destacando una posible relación entre el consumo de gluten y determinadas enfermedades neurológicas.
Este interés creciente se basa en la observación de síntomas neurológicos en personas con sensibilidad al gluten, incluso en ausencia de manifestaciones intestinales claras. Comprender esta relación resulta clave para un abordaje más amplio de la salud neurológica.
Qué es el gluten y cómo actúa en el organismo
El gluten está compuesto principalmente por gliadina y glutenina. En personas susceptibles, la gliadina puede desencadenar respuestas inmunológicas anómalas.
En condiciones normales, el sistema digestivo procesa estas proteínas sin dificultad. Sin embargo, en determinados individuos, el gluten puede provocar:
- activación del sistema inmunitario,
- aumento de la permeabilidad intestinal,
- producción de anticuerpos que pueden reaccionar con tejidos propios.
Este último punto es especialmente relevante para comprender los posibles efectos neurológicos.
Eje intestino-cerebro y gluten
El eje intestino-cerebro es una vía de comunicación bidireccional entre el sistema digestivo y el sistema nervioso central. Incluye mecanismos inmunológicos, hormonales y neuronales.
Cuando el gluten altera la barrera intestinal, pueden pasar al torrente sanguíneo sustancias inflamatorias y anticuerpos que afectan indirectamente al cerebro. Este fenómeno puede favorecer procesos neuroinflamatorios y alterar la función neuronal, incluso sin síntomas digestivos evidentes.
Gluten y enfermedad celíaca con manifestaciones neurológicas
La enfermedad celíaca es un trastorno autoinmune bien definido en el que el consumo de gluten provoca daño intestinal. No obstante, hasta un porcentaje significativo de personas celíacas presenta síntomas neurológicos, entre los que destacan:
- cefaleas recurrentes,
- neuropatía periférica,
- alteraciones del equilibrio,
- problemas de memoria y concentración.
En algunos casos, los síntomas neurológicos pueden preceder al diagnóstico digestivo, lo que dificulta su identificación temprana.
Ataxia por gluten
La ataxia por gluten es una de las manifestaciones neurológicas más estudiadas. Se caracteriza por una alteración progresiva de la coordinación motora y del equilibrio.
En este trastorno, el sistema inmunitario produce anticuerpos frente al gluten que reaccionan de forma cruzada con estructuras del cerebelo, responsable del control del movimiento.
Lo relevante es que esta condición puede aparecer sin daño intestinal evidente, lo que refuerza la idea de que el gluten puede afectar directamente al sistema nervioso en individuos predispuestos.
Neuropatía periférica y gluten
La neuropatía periférica asociada al gluten se manifiesta como hormigueo, entumecimiento, dolor o debilidad en extremidades.
Se ha observado tanto en pacientes celíacos como en personas con sensibilidad al gluten no celíaca.
El mecanismo propuesto incluye inflamación crónica, autoinmunidad y déficits nutricionales secundarios que afectan a la función nerviosa.
Gluten, migraña y cefalea
Diversos estudios han señalado una mayor prevalencia de migraña en personas con enfermedad celíaca y sensibilidad al gluten.
La retirada del gluten en estos pacientes se ha asociado, en muchos casos, con una reducción en la frecuencia e intensidad de las cefaleas.
Aunque el mecanismo exacto no está completamente aclarado, se postulan factores inflamatorios, inmunológicos y vasculares como posibles mediadores.
Gluten y trastornos cognitivos
Algunas personas refieren síntomas como:
- dificultad de concentración,
- lentitud mental,
- problemas de memoria a corto plazo,
- sensación de confusión persistente.
Este conjunto de síntomas, a veces descrito como “niebla mental”, se ha relacionado en ciertos casos con el consumo de gluten en individuos sensibles.
La inflamación sistémica y la activación inmunitaria podrían desempeñar un papel en esta alteración cognitiva.
Sensibilidad al gluten no celíaca y sistema nervioso
La sensibilidad al gluten no celíaca describe a personas que presentan síntomas relacionados con el consumo de gluten sin cumplir criterios diagnósticos de enfermedad celíaca.
En este grupo, se han descrito manifestaciones neurológicas similares, aunque con mecanismos menos claros.
La ausencia de marcadores diagnósticos específicos hace que esta condición sea objeto de debate, pero la mejoría clínica tras la retirada del gluten sugiere una relación funcional en ciertos individuos.
Papel de la inflamación y la autoinmunidad
Un punto común en la relación entre gluten y enfermedades neurológicas es la inflamación crónica de bajo grado y la respuesta autoinmune.
Estos procesos pueden:
- alterar la función de la barrera hematoencefálica,
- afectar la neurotransmisión,
- favorecer el daño neuronal progresivo.
La predisposición genética y los factores ambientales influyen en la susceptibilidad individual a estos mecanismos.
Abordaje nutricional y diagnóstico
Ante la sospecha de una relación entre síntomas neurológicos y gluten, es fundamental:
- realizar un diagnóstico médico adecuado antes de retirar el gluten,
- valorar pruebas serológicas y genéticas cuando estén indicadas,
- considerar una dieta sin gluten bajo supervisión profesional.
Una retirada indiscriminada del gluten sin evaluación previa puede dificultar el diagnóstico y no siempre es necesaria.
Conclusión
La evidencia científica sugiere que, en determinadas personas, el gluten puede estar implicado en la aparición o agravamiento de enfermedades neurológicas, incluso en ausencia de síntomas digestivos.
Trastornos como la ataxia por gluten, la neuropatía periférica o ciertas alteraciones cognitivas ponen de manifiesto la compleja interacción entre sistema inmunitario, intestino y cerebro.
Si bien el gluten no es perjudicial para la mayoría de la población, identificar a los individuos susceptibles permite un abordaje terapéutico más preciso y una mejora significativa en la calidad de vida.
La relación entre gluten y neurología refuerza la importancia de una visión integradora de la salud, donde nutrición, inmunidad y sistema nervioso se consideran partes de un mismo equilibrio.
