La hiperplasia benigna de próstata (HBP) es una condición muy común en hombres a partir de los 50 años, caracterizada por el aumento del tamaño de la glándula prostática. Aunque no es un proceso maligno, puede provocar síntomas urinarios molestos como dificultad para iniciar la micción, chorro débil, aumento de la frecuencia urinaria y nicturia.
Los factores hormonales, inflamatorios y metabólicos desempeñan un papel central en su desarrollo. En este contexto, la nutrición se ha convertido en un componente relevante para la prevención y el manejo complementario de la HBP, debido a su influencia en la inflamación, la función hormonal y la salud metabólica.
Inflamación y metabolismo: dos piezas clave
La HBP no es solo un crecimiento anatómico; también es un proceso inflamatorio crónico de bajo grado. Factores como la resistencia a la insulina, el exceso de grasa visceral y la disbiosis intestinal pueden amplificar la inflamación sistémica, alterando rutas hormonales que influyen en el tejido prostático.
De hecho, la HBP se asocia con mayor prevalencia de:
- síndrome metabólico,
- obesidad abdominal,
- dislipidemia,
- hipertensión,
- diabetes tipo 2.
Esto sugiere que el manejo nutricional debe ir más allá de la próstata y considerar al individuo de forma integrada.
Alimentos y nutrientes con potencial beneficio
Diversos nutrientes y alimentos han sido estudiados por su posible efecto en la HBP, especialmente aquellos con capacidad antiinflamatoria, antioxidante y moduladora hormonal.
Licopeno
Pigmento carotenoide presente en tomate, sandía y guayaba, con acción antioxidante. El licopeno puede inhibir la proliferación celular y mejorar la función prostática. Curiosamente, su absorción mejora con cocción y aceite de oliva.
Ácidos grasos omega-3
Presentes en salmón, sardina, caballa y semillas de lino. Disminuyen la producción de prostaglandinas inflamatorias y favorecen un ambiente metabólico menos agresivo para la próstata.
Polifenoles
El té verde, el cacao puro y el aceite de oliva virgen extra contienen compuestos antioxidantes que reducen estrés oxidativo y modulan vías inflamatorias asociadas a la HBP.
Zinc
Mineral concentrado en próstata. Participa en la síntesis hormonal y puede modular la actividad de la 5α-reductasa. Alimentos ricos en zinc: ostras, carne roja, legumbres y frutos secos.
Vitamina D
Interviene en el control del crecimiento celular y en la inmunomodulación. La deficiencia es frecuente en hombres mayores.
Fitoesteroles y beta-sitosterol
Presentes en frutos secos, semillas y aceite de aguacate. Pueden mejorar síntomas urinarios y el flujo urinario.
Soja y alimentos ricos en isoflavonas
En culturas asiáticas donde se consumen, la prevalencia de síntomas prostáticos es menor, aunque la evidencia aún es heterogénea.
Extractos vegetales estudiados
Aunque no son alimentos estrictos, varios extractos tienen bases nutricionales y han sido estudiados en HBP:
- Serenoa repens (saw palmetto) Modula la actividad de la 5α-reductasa, con evidencia clínica variable pero popularmente utilizado.
- Pygeum africanum Extracto de corteza africana con efecto antiinflamatorio y mejora del vaciado vesical.
- Urtica dioica (ortiga) Puede actuar sobre la globulina transportadora de hormonas sexuales y modular el metabolismo.
Estos compuestos suelen usarse como complemento y requieren supervisión profesional en combinación con tratamientos farmacológicos.
Alimentos que pueden agravar los síntomas prostáticos
Ciertos alimentos y patrones dietéticos pueden favorecer inflamación o irritación del tracto urinario:
- comidas muy condimentadas y picantes,
- alcohol en exceso,
- café y bebidas con cafeína,
- ultraprocesados ricos en grasas trans,
- alimentos azucarados,
- carnes procesadas.
No todos los individuos reaccionan de la misma manera, por lo que la personalización es importante.
Peso corporal y riesgo de HBP
La obesidad visceral es un factor de riesgo bien documentado. El tejido adiposo funciona como órgano endocrino, liberando citoquinas inflamatorias como IL-6 y TNF-alfa que favorecen la proliferación celular en la próstata. La pérdida de peso mejora la inflamación sistémica y puede reducir síntomas urinarios.
Microbiota intestinal y salud prostática
La conexión intestino-próstata es un terreno emergente. La disbiosis intestinal puede aumentar la permeabilidad intestinal y potenciar la llegada de endotoxinas al torrente sanguíneo, amplificando la inflamación crónica. Dietas ricas en fibra, polifenoles y alimentos fermentados pueden favorecer una microbiota más equilibrada y menos proinflamatoria.
Patrones dietéticos útiles
Más que alimentos aislados, los patrones globales ofrecen resultados más consistentes:
- Dieta Mediterránea: rica en vegetales, pescado, aceite de oliva y baja en procesados.
- Dieta antiinflamatoria: centrada en alimentos integrales y reducción de azúcares.
- Dieta baja en carbohidratos refinados: mejora sensibilidad a la insulina.
Estos enfoques comparten una característica: reducen la inflamación sistémica.
Conclusión
La nutrición puede ser una herramienta valiosa en el manejo complementario de la hiperplasia benigna de próstata. Una dieta rica en antioxidantes, grasas saludables, fibra y micronutrientes clave puede ayudar a modular la inflamación, mejorar el metabolismo y favorecer la salud prostática. Aunque no sustituye los tratamientos médicos, la alimentación constituye una intervención accesible, preventiva y con bajo riesgo que forma parte de un abordaje integral del paciente adulto
