La litiasis renal, también conocida como cálculos o piedras en el riñón, es una de las afecciones urológicas más comunes. Se produce cuando ciertos minerales y sustancias presentes en la orina se concentran y cristalizan, formando depósitos sólidos que pueden causar dolor, infección y obstrucción del tracto urinario.
La buena noticia es que la alimentación desempeña un papel clave tanto en la prevención como en la recurrencia de los cálculos. Adaptar la dieta a las características individuales y al tipo de litiasis puede reducir significativamente el riesgo de formación de nuevas piedras.
Qué son los cálculos renales y por qué se forman
Los cálculos renales pueden formarse por diversas sustancias, siendo las más frecuentes:
- Oxalato cálcico: el tipo más común.
- Fosfato cálcico: relacionado con alteraciones del pH urinario.
- Ácido úrico: asociado a dietas ricas en purinas.
- Estruvita: ligada a infecciones urinarias.
- Cistina: de origen genético.
Los factores de riesgo más habituales incluyen deshidratación, dietas desequilibradas, exceso de sodio, consumo elevado de proteínas animales y predisposición genética.
Bases de una dieta preventiva
Aunque las recomendaciones pueden variar según el tipo de cálculo, existen principios generales útiles para la mayoría de personas:
Aumentar la ingesta de líquidos
La hidratación es la herramienta más importante. Beber suficiente agua diluye la orina y previene la formación de cristales.
- Objetivo: 2 a 2,5 litros de orina al día.
- Recomendación práctica: entre 2,5 y 3 litros de agua diarios.
- Alternativas saludables: infusiones suaves, agua con limón, caldos naturales.
Reducir el sodio
El exceso de sal aumenta la eliminación de calcio por la orina, favoreciendo la formación de cálculos cálcicos.
- Limitar a menos de 2 g de sodio al día (equivalente a 5 g de sal).
- Evitar embutidos, comidas rápidas, ultraprocesados y snacks salados.
- Sustituir la sal por hierbas aromáticas.
Consumir calcio de forma adecuada
A diferencia de lo que se piensa, no se debe restringir el calcio en la dieta. Una ingesta insuficiente aumenta la absorción de oxalato y puede empeorar el riesgo.
- Consumir entre 1.000 y 1.200 mg diarios.
- Fuentes: yogur natural, queso fresco, leche, bebidas vegetales enriquecidas.
Controlar los alimentos ricos en oxalatos
(Para cálculos de oxalato cálcico)
Los oxalatos se encuentran en numerosos vegetales y alimentos.
Limitar especialmente:
- Espinacas
- Remolacha
- Acelgas
- Ruibarbo
- Frutos secos
- Chocolate
- Té negro
Una buena estrategia es consumir oxalatos junto con fuentes de calcio, lo que reduce su absorción intestinal.
Modificar la ingesta de proteínas animales
Un consumo excesivo de proteínas incrementa el ácido úrico y reduce el pH urinario, favoreciendo cálculos de ácido úrico y cálcicos.
- Priorizar proteínas vegetales y pescados blancos.
- Moderar el consumo de carnes rojas, vísceras y mariscos.
- Evitar dietas hiperproteicas.
Aumentar el consumo de frutas y verduras
Mejoran el pH urinario y aportan citratos naturales, que son protectores frente a la cristalización.
Especialmente recomendados:
- Limón
- Naranja
- Melón
- Sandía
- Pepino
- Apio
El citrato ayuda a inhibir la formación de cálculos cálcicos y de ácido úrico.
Reducir el consumo de azúcar y bebidas azucaradas
Las bebidas azucaradas y el exceso de fructosa aumentan la excreción de calcio y oxalato.
Evitar:
- Refrescos
- Zumos industriales
- Repostería
- Jarabes o néctar de frutas
Limitar las bebidas carbonatadas y energéticas
Estas pueden alterar el pH urinario y aumentar el riesgo de litiasis.
Dieta específica según el tipo de cálculo
1. Cálculos de oxalato cálcico
- Mantener calcio adecuado.
- Reducir oxalatos.
- Aumentar citratos.
2. Cálculos de ácido úrico
- Reducir purinas (carnes rojas, mariscos, vísceras).
- Aumentar vegetales y alcalinizantes.
- Mantener peso saludable.
3. Cálculos de fosfato cálcico
- Controlar pH urinario bajo supervisión profesional.
- Moderar proteínas y sal.
4. Cálculos de cistina
- Hidratación aún más alta (3 litros o más).
- Alcalinizar la orina.
Conclusión
Una dieta adecuada es una herramienta fundamental para prevenir la litiasis renal y evitar recurrencias. Mantener una hidratación óptima, moderar el sodio y las proteínas, consumir calcio suficiente y ajustar la dieta según el tipo de cálculo son pasos clave para proteger la salud renal.
El acompañamiento de un profesional de la nutrición o un médico especialista es esencial para adaptar estas pautas a las necesidades individuales y optimizar los resultados.
