Cuando hablamos de nutrición, es común centrarse en macronutrientes como carbohidratos, proteínas y grasas, o en micronutrientes más conocidos como el calcio y la vitamina C. Sin embargo, existen otros elementos menos populares, como el molibdeno y el selenio, que desempeñan un papel fundamental en el mantenimiento de nuestra salud. Aunque se necesitan en cantidades mínimas, su impacto en funciones vitales como la desintoxicación y la inmunidad es significativo.
En este artículo, exploraremos qué son el molibdeno y el selenio, por qué son esenciales y cómo asegurarte de incluirlos en tu dieta diaria.
¿Qué es el molibdeno y por qué es importante?
El molibdeno es un oligoelemento que actúa como cofactor en varias enzimas importantes para el metabolismo. Aunque es menos conocido, su papel es crucial para:
• Detoxificación: Ayuda al cuerpo a descomponer sustancias tóxicas como sulfitos y metales pesados.
• Metabolismo del hierro: Participa en la activación de enzimas que regulan el uso del hierro en el cuerpo.
• Producción de energía: Contribuye al metabolismo de proteínas y purinas.
Fuentes alimenticias de molibdeno:
• Legumbres: lentejas, garbanzos, frijoles.
• Cereales integrales: avena, arroz integral.
• Vegetales de hojas verdes: espinacas, acelgas.
• Leche y productos lácteos.
Deficiencia de molibdeno:
Es rara, pero puede ocasionar problemas metabólicos, acumulación de toxinas y fatiga.
¿Qué es el selenio y cuál es su función en el cuerpo?
El selenio es un mineral esencial conocido por su potente acción antioxidante y su papel en la regulación del sistema inmunológico. Es clave para:
• Protección celular: Forma parte de la enzima glutatión peroxidasa, que protege las células del daño oxidativo.
• Salud tiroidea: Participa en la producción de hormonas tiroideas, esenciales para el metabolismo.
• Fortalecimiento inmunológico: Ayuda al cuerpo a combatir infecciones.
• Prevención de enfermedades crónicas: Su acción antioxidante puede reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer.
Fuentes alimenticias de selenio:
• Nueces de Brasil (altamente ricas en selenio).
• Pescados y mariscos: atún, sardinas, salmón.
• Huevos.
• Granos integrales y semillas de girasol.
Deficiencia de selenio:
Puede provocar problemas tiroideos, debilidad muscular, caída del cabello y un sistema inmunológico debilitado.
¿Cómo asegurarte de obtener suficiente molibdeno y selenio?
Aunque ambos nutrientes son necesarios en pequeñas cantidades, es importante incluir alimentos ricos en estos minerales en tu dieta diaria.
Diversifica tu dieta
• Incluye una amplia variedad de alimentos naturales como legumbres, granos integrales, pescados y vegetales.
• Consume nueces de Brasil con moderación: una o dos al día suelen cubrir la dosis recomendada de selenio.
Limita los alimentos procesados
Los alimentos procesados suelen ser pobres en micronutrientes, incluyendo molibdeno y selenio.
Consulta con un profesional
Si sospechas una deficiencia o tienes una dieta restrictiva, consulta a un médico o nutricionista para evaluar la necesidad de suplementos.
Beneficios de incluir molibdeno y selenio en tu dieta
• Mejora del metabolismo: Favorecen el correcto funcionamiento de las enzimas metabólicas.
• Fortalecimiento del sistema inmunológico: Protegen el cuerpo contra infecciones y enfermedades.
• Prevención del daño celular: Reducen el estrés oxidativo gracias a su acción antioxidante.
• Salud hormonal: Regulan el funcionamiento de la tiroides y el equilibrio metabólico.
• Apoyo en la desintoxicación: Ayudan al cuerpo a eliminar toxinas de manera eficiente.
Riesgos de un exceso de molibdeno y selenio
Aunque ambos minerales son esenciales, un consumo excesivo puede ser perjudicial:
• Exceso de molibdeno: Puede causar problemas articulares y desequilibrio en el metabolismo del cobre.
• Exceso de selenio: Puede provocar selenosis, cuyos síntomas incluyen pérdida de cabello, náuseas y fatiga.
La clave está en alcanzar un equilibrio a través de una dieta balanceada.
Ejemplo de un día rico en molibdeno y selenio
Desayuno:
• Avena con leche y un puñado de nueces de Brasil.
Almuerzo:
• Ensalada de espinacas con lentejas, quinoa y salmón al horno.
Merienda:
• Un yogur natural con semillas de girasol.
Cena:
• Sopa de garbanzos con zanahorias y un huevo duro.
Conclusión
Aunque el molibdeno y el selenio son micronutrientes menos conocidos, desempeñan un papel crucial en nuestra salud. Desde la protección celular hasta la desintoxicación y el fortalecimiento del sistema inmunológico, estos minerales son esenciales para mantener un cuerpo equilibrado y funcional.
Incluir alimentos ricos en molibdeno y selenio en tu dieta diaria es una forma sencilla y efectiva de garantizar que estás cuidando tu salud desde el interior. Recuerda que la clave está en la diversidad y el equilibrio en la alimentación.
