Soy médico y mi omega en sangre salió 41:1. Esto es lo que descubrí

Experiencia en primera persona

Soy médico y mi equilibrio de omegas en sangre salió 41:1. Esto es lo que descubrí.

Además también me dedico a ayudar a las personas con la nutrición y comía «bien». Aun así, cuando por fin me medí el perfil de grasas en sangre, el número me dejó callado. Cinco meses después me lo volví a medir.

Mi ratio de equilibrio de omegas · antes y después

Antes

41:1

Desequilibrado

16.03.2026

Después

2,9:1

Equilibrado

19.08.2026

125:19:13:11:1

Cuanto más a la derecha, mejor. La zona verde (equilibrio) empieza por debajo de 3:1.

Ese número tiene nombre: es la relación entre dos ácidos grasos de mi sangre, el araquidónico (de la familia omega-6) y el EPA (omega-3). Cuanto más alto, más pesa en el organismo la vía inflamatoria frente a la que la resuelve. El objetivo funcional está por debajo de 3:1. Yo tenía 41 a 1.

Pregunta frecuente

¿Qué significa un ratio omega-6:omega-3 de 41:1?

Significa que en las membranas celulares hay 41 veces más ácido araquidónico (omega-6, proinflamatorio) que EPA (omega-3). Es un desequilibrio marcado: el objetivo funcional está por debajo de 3:1. No produce síntomas y solo se detecta midiendo el perfil de ácidos grasos en sangre.

Lo que no me esperaba

Llevo años explicando a mis pacientes por qué importa el equilibrio entre omega-6 y omega-3. Como pescado, cocino en casa, evito los ultraprocesados. Di por hecho que, si acaso, andaría algo justo. No fue algo justo: fue de los peores rangos posibles.

Y eso es precisamente lo que me parece más útil de contar. No se trata de sentirse mal ni de tener síntomas: el desequilibrio de grasas no duele y no se nota. La única forma de saber cómo andas es medirlo. Yo, que me dedico a esto, lo descubrí el día que dejé de suponer y me hice el análisis.

Me lo hice con la técnica de un test de perfil de ácidos grasos en gota de sangre seca: un pinchazo en el dedo, unas gotas en un papel de filtro, y al cabo de unos días el laboratorio te devuelve el mapa completo de las grasas de tus membranas celulares. No mide lo que comiste ayer; refleja el promedio de las últimas semanas.

No fue solo el ratio

Cuando el laboratorio desglosa el análisis, no da un número, sino seis indicadores. Al ponerlos uno al lado del otro, la foto de marzo era casi toda roja. La de agosto, casi toda verde. Estos son mis valores reales, calculados con las fórmulas del propio test:

IndicadorAntesDespués
Equilibrio omega-6:3araquidónico ÷ EPA · objetivo <3:141:12,9:1
Índice Omega-3EPA+DHA · objetivo ≥8%3,4%8,2%
Índice de araquidónicorango 6,5–9,5%12,3%8,8%
Fluidez de membranaobjetivo <4:111,8:14,6:1
Relación cerebralaraquidónico ÷ (EPA+DHA) · objetivo <1:13,6:11,1:1

🔴 fuera de rango · 🟡 casi en objetivo · 🟢 en rango. De cinco indicadores en rojo pasé a tres en verde y dos rozando el objetivo.

Si te fijas en una sola cifra, que sea el Índice Omega-3: pasó de 3,4% a 8,2%. Es la proporción de EPA y DHA (los omega-3 marinos) en la membrana, y cruzar el umbral del 8% no es un detalle cosmético. El motor de ese cambio fue el EPA, que partía casi indetectable —un 0,30%— y subió a 3,06%. A la vez, el araquidónico, que estaba disparado, bajó hasta entrar en rango. Reequilibrar no es solo «tomar más omega-3»: es que las dos palancas se muevan a la vez.

Qué hice entre una analítica y otra

Nada heroico y nada rápido. Durante unos cinco meses hice tres cosas a la vez: reduje el omega-6 de mi dieta —básicamente, los aceites de semillas refinados y lo ultraprocesado, que es donde se esconde—, cuidé el aporte de pescado azul, y añadí un aceite de omega-3 marino de alta pureza acompañado de polifenoles, que ayudan a proteger esas grasas de la oxidación. Después me volví a medir para comprobarlo, en lugar de suponer que había funcionado.

Ese «volver a medir» es la parte que más me importa como médico: sin la segunda analítica, todo esto sería una impresión. Con ella, es un dato.

TransparenciaRecomiendo como afiliado los productos y tests que yo mismo uso; si compras a través de mis enlaces, puedo recibir una comisión, sin coste adicional para ti. Lo digo por delante justamente porque el objetivo de este artículo no es que me creas: es que te midas tú. Un número en tu sangre no depende de mi opinión.

No te fíes de mí. Mídete, como me medí yo.

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Aviso. Este artículo relata mi experiencia personal y valores de laboratorio propios; no es publicidad de un resultado garantizado ni una promesa de mejora de salud. Cada persona parte de un punto distinto y obtiene resultados distintos. Los rangos objetivo son los que publica el fabricante del test. Un análisis de ácidos grasos es una medida objetiva, no un diagnóstico: su interpretación debe individualizarse y no sustituye la consulta con tu médico. Los enlaces marcados son de afiliado.

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