Cáncer y alimentación: qué dice la evidencia más rigurosa sobre prevención nutricional

Ninguna dieta ni alimento «cura» ni garantiza evitar el cáncer, pero el peso corporal, el patrón alimentario y el estilo de vida sí influyen en el riesgo. Mantener un peso saludable, priorizar verduras, fruta, legumbres y cereales integrales, y limitar el alcohol, la carne procesada y los ultraprocesados es lo más respaldado. Los suplementos no sustituyen a ese patrón. Consulta siempre con tu médico.

Frutos secos: evidencias sobre su composición, beneficios y cómo aprovecharlos

Los frutos secos no engordan pese a su densidad calórica: parte de su grasa no se absorbe y sacian mucho. Aportan grasas insaturadas, proteína vegetal, fibra, magnesio, vitamina E y polifenoles. Un puñado diario (unos 30 g) se asocia a menos colesterol LDL, menor riesgo cardiovascular y mayor longevidad. Mejor crudos o tostados sin sal, no fritos ni azucarados.